7 de mayo de 2026
Giro en el Regiotram del Norte: Nación asume el 82 % de la obra y excluye a Bogotá
«En una decisión que ha generado una fuerte sacudida en el panorama de la infraestructura y la política regional, el proyecto del Regiotram del Norte ha dado un giro radical en su estructura de financiación y gobernanza. Mediante la expedición de un nuevo documento Conpes, el Gobierno nacional determinó que asumirá el 82 % del costo total de la obra, mientras que la Gobernación de Cundinamarca aportará el 18 % restante. Esta nueva configuración financiera implica la salida definitiva de la Alcaldía de Bogotá del esquema de cofinanciación, una medida que ha suscitado reacciones inmediatas desde diversos sectores de la capital.
La modificación del esquema de inversión para este sistema de transporte masivo, que busca conectar a Bogotá con los municipios de Chía, Cajicá y Zipaquirá utilizando el antiguo corredor férreo del norte, marca un hito en la relación entre el Ejecutivo Nacional y las administraciones locales. Anteriormente, se contemplaba una participación tripartita donde Bogotá desempeñaba un papel fundamental, no solo por el trazado que atraviesa gran parte de su territorio, sino por la necesidad de integrar este tren ligero con el sistema de transporte masivo de la ciudad.
Con el nuevo ajuste, la Nación asume la mayor carga presupuestal, lo que le otorga un control preponderante sobre las decisiones técnicas y operativas del proyecto. Bajo este modelo, el Gobierno nacional se posiciona como el inversor mayoritario y director técnico del proyecto, mientras que la Gobernación de Cundinamarca se mantiene como el socio regional estratégico. La Alcaldía de Bogotá, por su parte, queda con un 0 % de participación en la financiación directa, lo que conlleva, según los protocolos de cofinanciación estatal, su exclusión de la mesa de decisiones sobre la ejecución y operación de la obra.
Esta decisión se fundamenta en el Conpes 4385755, que reasigna los recursos necesarios para viabilizar el proyecto que beneficiará a miles de habitantes de la Sabana Norte. La justificación técnica para este cambio radicaría en la urgencia de destrabar el proyecto ante las dificultades de llegar a acuerdos sobre las cargas urbanísticas que el Distrito solicitaba para el paso del tren por el perímetro urbano.
La respuesta del Palacio de Liévano
La noticia de la exclusión de Bogotá del proyecto no fue bien recibida en el Palacio de Liévano. Representantes de la Administración distrital manifestaron de manera oficial que la decisión los tomó «por sorpresa». Según el secretario general, Miguel Silva, no existió una comunicación previa ni un proceso de concertación que permitiera anticipar este cambio en las reglas de juego. La administración local ha enfatizado que Bogotá no es un elemento periférico en este proyecto, dado que el tren recorre kilómetros estratégicos dentro de la ciudad, afectando directamente la movilidad de localidades como Usaquén y Chapinero.
Desde la Secretaría de Movilidad y el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) se ha señalado que la integración física y tarifaria del Regiotram con el sistema de transporte de la ciudad es vital para la eficiencia del servicio. La preocupación central es que, al quedar por fuera del esquema de financiación, el Distrito pierda capacidad de incidencia sobre aspectos cruciales como la ubicación de estaciones, los cruces viales a nivel y la articulación con las troncales de Transmilenio y la Primera Línea del Metro de Bogotá.
Autonomía territorial y el llamado de Asocapitales
El impacto de esta decisión ha trascendido las fronteras de Bogotá y ha llegado a la Asociación de Ciudades Capitales (Asocapitales). El gremio emitió un pronunciamiento en el que pide evaluar con detenimiento la exclusión de la ciudad del proyecto. Según Asocapitales, «Bogotá no es un accesorio» en la planeación regional y su autonomía debe ser respetada de manera irrestricta. La organización hizo un llamado al Gobierno nacional para que reconsidere la importancia de la participación del Distrito en la mesa de decisiones, advirtiendo que la falta de coordinación podría derivar en problemas operativos y jurídicos a largo plazo.
Voces del Cabildo Distrital
En el Concejo de Bogotá el malestar es generalizado y cruza diversas líneas ideológicas. Los cabildantes coinciden en que la exclusión de Bogotá debilita la figura de la Región Metropolitana y pone en riesgo la armonía técnica de la obra. Papo Amín, del Centro Democrático, calificó la situación como un desafío a la institucionalidad de la capital, cuestionando la viabilidad de ejecutar una obra de esta envergadura ignorando al gobierno local. Por su parte, Juan David Quintero enfatizó que la movilidad de los ciudadanos no puede quedar supeditada a decisiones políticas del Ejecutivo central sin una coordinación fluida con el Distrito.
A estas voces se sumó el concejal David Saavedra, quien ha sido enfático en advertir sobre las implicaciones de este desplazamiento. Saavedra señaló que la decisión del Gobierno nacional representa un retroceso en la autonomía de Bogotá y cuestionó la falta de transparencia en la modificación del Conpes.
Aunque el cambio se formalizó a través de un documento técnico, el trasfondo de la polémica apunta a diferencias persistentes entre el Gobierno nacional y la Alcaldía sobre la concepción del transporte. Históricamente, el Regiotram del Norte ha sido objeto de debate respecto a su interacción con el tráfico vehicular. Mientras el Distrito ha defendido soluciones que minimicen el impacto en la movilidad urbana existente, especialmente en los cruces de la carrera Séptima y la autopista Norte, el Gobierno Nacional ha impulsado una visión que prioriza la reactivación férrea bajo parámetros que el Distrito considera insuficientes en términos de inserción urbana.»
Noticia tomada de: El Nuevo Siglo. Para más información: aquí.